/OAB Durand
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Factores que favorecen la alimentación compulsiva

 
 
 La alimentación compulsiva es uno de los principales ingredientes del cóctel que forman la obesidad y el sobrepeso. La persona siente una necesidad imperiosa e impostergable de comer, generalmente alimentos hipercalóricos, “prohibidos”, ricos en grasas, azúcares o hidratos de carbono. Muchas veces se refiere también una dificultad para parar y sentirse lleno, sensación de culpa y remordimiento. Esta es la principal diferencia del hambre, dónde la persona quiere comer sin que tenga que ser un alimento hipercalórico y al comer se siente saciado, desapareciendo el impulso durante horas. Mientras que en la compulsión alimentaria es posible que aun estando lleno la persona siga comiendo y al poco de comer puede volver a sentir este impulso irrefrenable.A continuación explicaremos los principales factores que favorecen la alimentación compulsiva.

Descontrol en los horarios de las comidas.

El comer cada vez a una hora, el no dedicar un tiempo adecuado a comer y el comer cualquier cosa son el caldo de cultivo para experimentar ansia por los alimentos. Esto es así porque el pasar largas horas sin comer o habiendo comido poco, con alto nivel de estrés hace que el organismo se desconecte de la sensación de hambre mientras duran las prisas o lo que le ocupe, paro luego, una vez pasada dicha ocupación, se desencadena un estado de hambre intensa y que ha de ser saciado de manera inmediata. En cambio, si se mantiene unos horarios en las comidas, se dedica un espacio adecuado a comer de manera nutritiva es mucho más fácil manejar esta compulsión alimentaria.

Momento vital estresante.

Este es uno de los factores que favorecen la alimentación compulsiva de manera más señalada, ya que si internamente estamos sometidos a una alta tensión interna (ya sea por preocupaciones, ritmo de vida rápido, emociones contenidas…) buscaremos de manera más o menos consciente una manera de calmarnos y relajarnos. Este mecanismo es el mismo que hacíamos de niños y bebés, nos calmaban y serenaban a través de la comida. Por tanto es básico solucionar las fuentes de estrés, tomar consciencia que necesidades básicas nuestras no están siendo cubiertas. A veces hemos de cambiar nuestro estilo de vida y encontrar vías alternativas a la comida que nos permitan parar y soltar dicha tensión.

Dificultad para parar y evitación del contacto con el presente y consigo mismo.

En la práctica clínica hemos observado un perfil de pacientes, con mucho estrés en sus vidas, que “necesitan” hacerlo todo rápido, siempre en movimiento, con dificultad para relajarse o tener una actitud contemplativa. Estas personas suelen tener mucha presión y casi nunca están en el presente, si no en el futuro. Por lo tanto, nunca están insatisfechas, nunca le llenan las experiencias porque no las pueden saborear, si no que las viven de manera compulsiva. Pues bien, esta actitud que tienen en su vida es justamente la que tienen también con la comida, apenas les dedican unos instantes comer y al mismo tiempo que comen están en varias cosas a la vez, con muy poca conciencia de cómo comen, de que alimentos, sabores… pasan por su boca y si están llenos y saciados. Para estas personas aprender a parar, a respirar, a estar consigo mismos y con lo que están haciendo es básico. La meditación y el mindfulness les va muy bien, pero les cuesta iniciarlo.

Dificultad para renunciar a los deseos y caprichos.

Otro de los factores que favorecen la alimentación compulsiva es la permanente dificultad de renunciar al impulso de “la gula”. La persona suele argumentar que no quiere “renunciar a lo bueno”, a la satisfacción, a lo que le “da vidilla”. Es como si se sintiera castigada si hace estas renuncias y con la idea de que así ya no “disfruta de la vida”. Sin embargo, muchas veces la persona no se da cuenta que ese impulso no viene del disfrute si no que tiene un componente adictivo, como el que puede tener cualquier adicto a una sustancia y que para conseguir lo que realmente queremos y tener una vida plena, hemos de renunciar a pequeñas cosas en post de una mejor calidad de vida y en definitiva, poder disfrutar y vivir la vida más plenamente.

Prohibiciones y dieta excesivamente restrictiva.

Este factor, aunque parezca contrario al anterior, muchas veces va de la mano. Ya que hay personas que se ponen muy estrictos con lo que comen, con la sensación de hacer un gran esfuerzo. Entonces en el momento que ven que no evolucionan como esperan o bien tienen una situación que les saca de su rutina, estas personas se van justamente al polo opuesto, comiendo cualquier cosa, a veces sin horarios, en grandes cantidades… Por ello, a los pacientes intervenidos de cirugía va

Sensación de vacío interno.

Numerosos pacientes refieren sentir de manera casi constante una sensación de vacío interno, localizada generalmente en la boca del estómago. Ante esta sensación lo que suelen hacer es comer para calmarla. Pero esta solución es transitoria, ya que al rato vuelven a experimentarlo con fuerza. Tras la cirugía bariátrica esta sensación suele disminuir considerablemente, sin embargo resulta importante en el seguimiento ir atendiendo al cuerpo para que la persona se dé cuenta que hay detrás de dicha sensación de vacío, que pasa en su vida que no tiene este tipo de sensaciones, que nunca son aleatorias, tienen un sentido, nos indican algo de nuestro vivir.

Sedentarismo.

El estar todo el día en casa, sin moverse, sin actividad gratificante, sin mover el cuerpo como este necesita es también uno de los factores que favorecen la alimentación compulsiva. Esto es así porque un cuerpo que no se mueve lo suficiente tiene menos vitalidad y energía. Entonces para compensar este estado de poca energía, podemos tender a comer más y más, e incluso más calórico y graso. Por lo tanto, la persona puede entrar en un bucle de cada vez sentirse más pesado y con menos ganas de moverse, que a su vez, le hace comer más y así la persona puede ir ganando y ganando peso.

Baja ingesta de agua.

Aunque cueste creerlo la falta de ingesta de líquidos en uno de los factores que favorecen la alimentación compulsiva. Esto es así porque la sensación de hambre y sed se pueden confundir fácilmente. Por lo tanto podemos creer que tenemos hambre, mientras que lo que realmente lo que necesitamos es ingerir agua.

Comer deprisa, engullendo y sin conciencia.

Está demostrado que uno de los factores que favorecen la alimentación compulsiva es la ingesta rápida. Comiendo rápido nos descontrolamos de la cantidad de comida que es necesaria y es mucho más fácil comer de más y comer alimentos, que si nos paráramos un poco, desecharíamos fácilmente.

Afortunadamente la mayoría de estos factores desaparecen o disminuyen significativamente tras la cirugía bariátrica y un buen seguimiento multidisciplinar. Este hecho lo hemos corroborado a través de nuestra dilatada práctica clínica, así como en investigaciones propias y de otros equipos, dónde se demuestra con resultados muy contundentes.